martes, 22 de mayo de 2012

DON PINCELIUS Y SUS PEQUEÑOS APRENDICES DE PINTOR

Esta semana os dejo directamente la programación completa de la clase para que conozcáis realmente cual es la dinámica de nuestras clases de psicomotricidad:

Llegamos a la clase y comenzamos la historia alrededor de una sábana negra bajo la cual habremos escondido con anterioridad cintas de colores (imitación gimnasia rítmica) llevando cada alumno un pincel en su mano.


A pesar de que la primavera había llegado, desde que el pintor de la corte “Don Pincelius” había perdido su pincel mágico…, ¡ todo estaba perdiendo su color!
(El profesor será Don Pincelius, por lo tanto aquí se señala a sí mismo con gran cara de preocupación)
Cuantos menos colores había, más triste se ponía nuestro artista; y cuanto más triste se ponía nuestro artista, más colores desaparecían.
Los pequeños aprendices de pintor (Los alumnos), que solían pasar el día ayudando a Don Pincelius a llenar el paisaje primaveral de alegres colores, ahora también estaban tristes y preocupados .
- Nos movemos por la clase con lenguaje corporal de tristeza.
Los pequeños aprendices no sabían qué hacer, intentaban devolver el color a todo con sus pinceles…
- Comenzamos a mover los pinceles:
o Primero les marcaremos direcciones: arriba y abajo, derecha e izquierda..., debiendo mover sus pinceles según lo indicado.
o Después les marcaremos partes del cuerpo: culete, manos, brazo…, debiendo pintar con sus pinceles la parte corporal indicada en sus compañeros.
Pero por más que movían sus pinceles, no conseguían que nada se tiñese de color. Todo iba de mal en peor, ¡hasta el propio Pincelius estaba perdiendo su color!
Los aprendices, en un último intento de desesperación, corrieron a frotar sus pinceles contra el gran maestro para ver si conseguían devolverle sus alegres tonalidades y entonces, sucedió el milagro. Sus pinceles no pintaban, pero hacían cosquillas y cuando Pincelius comenzó a reírse, de sus brazos comenzaron a surgir pinceladas de colores. (Dejamos salir un par de cintas de colores que previamente habremos escondido en nuestras mangas).
No era el pincel mágico el que traía los colores de la primavera, sino la alegría y la felicidad.
- Nos movemos por la clase con lenguaje corporal de alegría.
(Mientras ellos giran, saltan, ríen…, el profesor va retirando la sábana negra dejando al descubierto todas las tiras de colores. Les ponemos música, por ejemplo la primavera de Vivaldi , y dejamos que experimenten libremente con ellas)
Había mucho trabajo por hacer, debían darse prisa si querían que los paisajes de primavera estuviesen a tiempo, así que Pincelius y sus aprendices se pusieron manos a la obra…
- Mueven las cintas de colores según les indicamos:
o Lanzaron los colores bien arriba.
o Los arrastraron dando color a todo el suelo.
o Dibujaron flores redondas en el aire.
o Dibujamos montañas.
o Acabamos adornando toda la clase a nuestro gusto para que todo esté lleno de color.
Consiguiendo crear el paisaje primaveral más bonito que se había visto jamás.



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