En realidad se trata de una sesión de educación vial donde hemos circulado por un recorrido pintado en el suelo con las motillos (este año he conseguido un par de bicis pequeñas con las que trataré de ir enseñando a andar a los alumnos que no sepan).
Para que el policía (el profesor) estuviese contento, tuvieron que aprender a respetar las señales de tráfico y las indicaciones del agente.
La gasolinera y el hospital nos dieron muchiiiisimo juego.
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