jueves, 14 de marzo de 2013
LOS BOMBEROS
Lunes 11 de Marzo
Estaban los bomberos en su estación poniéndose en forma para estar preparados ante cualquier emergencia (flexiones de tronco, estiramientos…), cuando de repente sonó la sirena.
Había llegado el momento de ponerse manos a la obra, alguien necesitaba su ayuda. Todos cogieron sus cascos y sus mangueras (cuerdas) y salieron raudos y veloces hacia el camión de bomberos (nos sentamos todos sobre la colchoneta quitamiedos que simula el camión). Arrancaron a toda velocidad; el camino estaba lleno de baches, así que los pobres bomberos se movían para todos lados, para la derecha, la izquierda, adelante, atrás….
Cuando llegaron al lugar indicado, se dieron cuenta de que no se trataba de un incendio. Una pobre anciana lloraba desesperada porque su gatito había trepado hasta lo alto de unos árboles y no quería bajar. Los bomberos comenzaron a maullar y a moverse como los gatitos para ver si conseguían que bajase…, pero no fue así.
- ¡Tendremos que subir a rescatarlo!- gritó el jefe de bomberos.
Todos los bomberos comenzaron a trepar al árbol (espalderas), pero según llegaban a la copa, el gatito saltaba al suelo. Entonces los bomberos bajaban de nuevo para recogerle, pero según ponían un pie en tierra firme, el gato volvía a trepar. (Repetimos las escaladas y descensos por las espalderas varias veces. Poco a poco les vamos induciendo para que encuentren solución al problema: Unos trepan y otros se quedan abajo para poder atraparlo). Una vez que consiguieron rescatar al precioso gatito, volvieron a subir a su camión e iniciaron el regreso a la estación de bomberos.
Por el camino, vieron como una gran humareda salía del colegio de Viluma, había que intentar apagar el incendio. Sacaron sus mangueras (cuerdas) y apuntaron hacia las llamas. Lo intentaron echando agua por encima, por debajo, por la derecha, por la izquierda…., pero era demasiado tarde, el incendio se había extendido demasiado y era imposible apagarlo.
-¡Tendremos que intentar salvar a los niños!- gritó el jefe de bomberos.
Así, todos los bomberos comenzaron a avanzar por las cornisas del colegio (bancos suecos) iban cogiendo a los niños de uno en uno y les ayudaban a saltar sobre las camas elásticas que habían colocado debajo (repetimos el circuito de bancos suecos con salto sobre cama elástica hasta que pierdan el interés). Por fin habían conseguido rescatar a todos los niños, pero ellos seguían dentro y empezaba a haber demasiado humo como para poder respirar.
-¡Tendremos que mantener la calma valientes! Pensad que el humo siempre va hacia arriba, ¡agachémonos!- gritó el jefe de bomberos.
Todos los bomberos se agacharon, pero el humo se seguía extendiendo. Comenzaron a buscar la salida a cuatro patas, pero había demasiado humo; daban vueltas para todos lados sin conseguir escapar. El humo invadía prácticamente todo el colegio, así que tuvieron que agacharse todavía más, intentaban desesperados huir reptando, pero continuaban desorientados. Cuando ya daban todo por perdido, escucharon las voces de los niños rescatados que intentaban guiarles con sus voces.
Cuando por fin consiguieron salir, todo el mundo les aclamaba y vitoreaba, eran unos auténticos héroes.
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